sábado, 7 de julio de 2018

La muerte y el gato

El papel decía que nació el 4 de septiembre de 2004. Fede lo rescató de una veterianaria donde regalaban a sus hermanos.
Llegó a casa en octubre tal vez, no recuerdo el día, pero sí la sorpresa de tenerlo. Un pequeño maullador y lioso.
Nos hicimos amigos y nos quedamos juntos. Ya lo conté antes.
Ayer, a las 8 de la mañana, mi compañero de aventuras Legui se fue. Lo tuvimos que despedir a la fuerza porque sus pulmones no daban más y no queríamos que muriera ahogado. Se lo había prometido, que pese a mis deseos de tenerlo más tiempo, no lo iba a hacer sufrir.
Esa madrugada se había subido a la cama entre nosotras, se agitó, se calmó, ronrorneo y descansó un rato aliviado. Nos vino a despedir, a despedirse.
Legui fue mi compañero durante casi 14 años. Fue testigo de todas mis separaciones, donde me cuidaba durmiendose a mi lado abrazando con sus patitas mis brazos. Fue testigo de mi amor y de mi matrimonio. Nos cuidó, nos rompió muebles, zapatos y bolsos. Nos tiró chupitos. Nos despertó de portazos en el placard, maullidos y patoneos en la cara. En el último tiempo teníamos un juego, el me despertaba patoneandome, yo le hacía unos mimos, el me hacía mimos en la cara, yo le volvía a hacer mimos y así hasta el infinito o hasta que se cansara y se durmiera en la almohada.
Su ausencia duele. Duele tanto. Duele de una manera que solo Legui sabía consolar y ahora Legui no está para hacerlo. Quizás Legui sepa, como lo saben solo los gatos, que ya no lo voy a necesitar para separaciones, pero yo lo amaba. Lo quería a pesar de su hinchapelotez constante. Lo quería porque era un mimoso. Lo quería porque era nuestra compañía y ahora la casa es soledad sin ese gordo dando vueltas.
Me duele un gato en todo el cuerpo. Y escribirlo es poder procesar un poco más ese dolor. De la soledad de la pérdida no se vuelve. No quiero olvidarlo, quiero recordarlo sin que su ausencia duela tanto.
Te quiero gordo. Te amé al infinito. Se que me amaste como aman los gatos. Espero que hayas sido feliz, me gustaría tener esa certeza, pero viste como son los gatos. Una nunca sabe.
Te dejé tu platito de comida y dos monedas para pagarle al barquero. Espero que corras los conejos con los que soñabas. Que comas todo lo que desees. Desde acá nos queda como única certeza que te amamos con todo. Que te extrañamos con todo. Que la ingeniera y yo nos quedamos sin el tercer integrante de la familia. Hasta luego, querido. 




viernes, 17 de julio de 2015

Colonia mon amour

No saben muy bien como lo planearon, solo que fue a la vuelta de un viaje de trabajo de la ingeniera en el que se bajo de un avión y se subió a un catamarán. Habían reservado una habitación en una hermosa -parecía eso- posada en la ciudad.
Se despertaron a las 4 de la mañana para estar a las 7:30 en el puerto, justo a tiempo para hacer la cola de embarque. Hacía sueño, y un calorcito de febrero que invitaba a un fin de semana de Uruguay La arqueóloga hacía 5 años que no se tomaba vacaciones y ese fin de semana parecía un oasis en medio de una tesis que era el infierno. Así como la ingeniera era el refugio de un año que había empezado pésimo y jamás anticipaba un final a toda orqueste. Febrero era, sin dudas, un anticipo de lo que estaba por venir y ese viaje, en esa fecha, con ese sol, determinó mucho de lo que luego sucedería.
Emprendieron el viaje sin sobresaltos, sentadas junto a la ventana y tratando de escabullirse al baño para cumplir una fantasía.
A la llegada y luego de migraciones, se tomaron el transfer a la posada. Era más linda de lo que aparecía en la página y la habitación que les asignaron era hermosa, justo en la esquina recibía todo el sol de la tarde.
Pasearon, almorzaron, sacaron fotos, lo de siempre.
Al encarar el calor, se fueron a la pileta en donde compartieron el agua hasta que llegaron unos niños que coparon toda la parada. Mientras tomaban el sol, una pareja de señores mayores se debatían si el toallón de una de ella era o no era la bandera del orgullo. Ellos concluyeron -errados- que no, que simplemente era un arcoiris.
El acierto, sin embargo, fue volver a la posada a dormir la siesta. Una siesta que se prolongaría desde las 5 de la tarde hasta las 8 de la mañana del día siguiente y que, exceptuando los interludios del amor, consistió en un sueño reparador de 9 horas. Es que las chicas estaban cansadas.
De esa tarde las dos recuerdan mucho, pero hubo algo que se confesaron por primera vez al mes siguiente, esa tarde, en esa habitación de la esquina de la posada, las dos quisieron -pero callaron- decir las palabras de amor. Y de esas ganas y de ese ocultamiento quedaron pruebas que demuestran las ganas que esas dos tenían de decirse las cosas. Y como no podían decirlas con la voz, usaron la boca, los labios, las manos, los besos, las piernas, los rulos, todo lo que tenían a mano para confesarse lo que no podían decirse. No habían impedimentos externos para que se lo dijeran, solo que ambas eran cautelosas.
¿Cómo podía ser que Colonia les deparara la certeza del amor, cuando venían de donde venían? ¿Era posible tanta suerte? ¿Era posible que esa hermosa e inteligente ingeniera -de muy lindo culo, by the way- quisiera a la arqueóloga más allá de considerarla -gustosamente para la arqueóloga- como un complaciente objeto sexual? ¿era posible que la arqueóloga quisiera a la ingeniera de esa manera en que se había prometido tener cuidado de querer?
Seamos cautas, hasta ese momento, y luego de él, ninguna de las dos había pensando que esa sería una relación que fuera más allá de un goce compartido. Pero Colonia mostró lo contrario. Colonia mostró que la ingeniera y la arqueóloga, tal vez y sólo tal vez, se habían encontrado no solo para el goce compartido, sino para compartir viajes, TBBT, Dirty Dancing y GOT.
Y esta vez, antes de arrojarse a la pileta, fueron muy cuidadosas y testearon no sólo que tuviera agua, sino que la temperatura fuera agradable.
Colonia fue el comienzo conciente de un viaje que había empezado unos meses atrás  y que tenía toda la pinta de seguir.
Y así fue como Colonia se transformó en ese lugar en que las dos fueron felices.

Dato de color: por una rareza de destino, en la misma posada se alojó para esa fecha Fernández Meijide.

martes, 14 de julio de 2015

las llaves de San Pedro

Tenía que ser ahi nomás en San Pedro en donde las llaves se perdieran. El patriarca reclama, tarde o temprano, lo que es de él.
Nunca sabemos cuando sucederá, ni qué consecuencias tendrá, pero siempre pasa. San Pedro tiene esa cualidad.
En este caso, sucedió en unas hermosas cabañas cerca de la ruta que tenían muy mala aislación para ser Agosto y un hermoso mangrullo al que se podía subir y admirar la vista hacia el río. En su parte superior tenía el tanque de agua que alimentaba a las cuatro cabañas y a la bomba de la hermosa pileta que no íbamos a poder disfrutar.
Alistamos los bolsos y decidimos subir al mangrullo para sacar fotografías. Cuando nos cansamos, bah, ella se cansó, decidió bajar para empezar con el almuerzo. Ya abajo percibimos el hecho de que la que tenía las llaves de la cabaña era yo, por lo que me pidió que las arrojara a sus manos. Y yo, ingenua, acepté. Nunca lo vi a San Pedro, lo juro, pero en el mismo momento en que que las llaves viajaban en una parábola en la que nunca llegarían sus manos fue cuando supe que él estaba interviniendo para impedir su destino intencionado.
La trayectoria de las llaves sucedió en cámara lenta, desviándose de su propósito y de su intención y cayeron ahí justo donde San Pedro decidió que cayeran.
Sobre el techo. Justo en ese lugar. Sobre la chapa de nuestra cabaña lejos de nuestro alcance. Adentro de la cabaña estaban las llaves de la camioneta con la que podríamos hacer los tres kilómetros hasta la casa del cuidador para buscar las de repuesto. Adentro de la cabaña estaban los bolsos, el abrigo, la comida.
Nos miramos incrédulas. Desde mi posición vigía podía verlas allí tendidas ignorantes de todo, de nuestras posibilidades de almuerzo y vivienda. Las veía casi riéndose de nuestras ganas de sentarnos a comer un sanguchito. Las mujeres proponen y San Pedro dispone.
En ese momento se desató lo único que se puede desatar cuando dos mujeres, una ingeniera y una arqueóloga, se toman muy en serio el torcer el destino impuesto por el mismo guardián de la entrada de los cielos. Él mismo que nos negaba el derecho a poder almorzar los sanguchitos que habíamos preparado amorosamente el día anterior. No. Nosotras podíamos más que el representante de la Iglesia. San Pedro no nos detendría.
Y nuestra herramienta sería la misma con la que se caracterizó a las mujeres de la Edad Media que se atrevían a rechazar los designios del orden feudal y patriarcal: una escoba.
Mediante mi dirección y con la motricidad fina y el equilibro de la ingeniera, que se balanceaba sobre la baranda de madera del balcón de entrada, fuimos empujando a las elusivas. Cada movimiento demostraba nuestra determinación a torcer la mano férrea de Pedro, a romper con el encantamiento de su reclamo de llavero del señor.
Finalmente, las llaves cayeron al pasto húmedo y nosotras exhalamos un grito de triunfo. Me deslicé entre los escalones y corrí a tomarlas con mi mano, mientras ella bajaba las escaleras de la cabaña. Nos abrazamos cual novela épica, Indiana Jones y Marion, Nos reímos y juntas regresamos a la cabaña a comer nuestra justa victoria.
San Pedro se retiró derrotado, pero no tardó en volver furibundo (sabemos que los católicos son tan terribles como los griegos. Su venganza no se hizo esperar y nos despidió de su ciudad con una estrepitosa tormenta y una lentitud de carretera que prolongó nuestro retorno dos horas más.
Sin embargo, el sabor de nuestro triunfo no pudo ser opacado, ni nuestra sonrisa borrada.
"Algún día voy a escribir sobre esto".
Para vos, linda.

lunes, 13 de julio de 2015

Fin de fiesta

En septiembre de 2008 me inscribí al doctorado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. En noviembre de 2014 entregué mi muy voluminosa tesis (720 páginas).
En junio de 2015 luego de defenderla, me transformé en Doctora en Arqueología. Este blog se comenzó a escribir en octubre de 2008 como un camino de aprendizaje de escritura y un acompañamiento de la tesis. También como una forma de conjurar mis miedos y mis aventuras en relación a las mujeres que iba conociendo.
Así, muchas de ellas, las del pasado anterior al comiendo del blog, se convirtieron en post. Las que transcurrieron mientras lo escribía, fueron incorporadas, algunas como historias presentes y otras como despedidas.
Leerme en estos 7 años significa un viaje personal muy interesante. Sostengo, siempre lo digo en soledad y en compañía, que yo no saldría con esa mujer que fui. Tenía muchos miedos, muchas inseguridades. En lo fundamental sigo siendo la misma pero, sin dudas, era muy pequeña. medio boluda y muchas veces, quizás más de las que me gustaría admitir, pesada.
Quizás miro hacia atras y veo que lo que aprendí fue mucho más de lo que pensé que necesitaba aprender. Y el descubrimiento de esa ignorancia me lleva a pensar cuanto menos sé de mi y de mis limitaciones.
Anoche la miraba a Liliana Felipe cantar y la veía vieja. Y me veo las canas en el espejo cerca de la oreja. Estoy vieja. El doctorado me hizo estar aun más vieja y lo que es peor, no sé si más sabia.
Tengo una compañera genial. Que me hace reír, divertirme, mantenerme en silencio y me acompaña en mi soledad mientras yo también lo hago en la suya. Nos ha resultado un poco difícil en algunos momentos sostenernos, pero lo hemos logrado y la sensación de paz que siento cuando se desploma a mi lado en la cama no se compara con nada de lo que he sentido antes.
Y aun así, me siento desprotegida, como una pequeña niña que necesita tanto por aprender. Una niña con canas que aun siente que lo mejor que le puede pasar en la vida es poder usar bermudas para ir a trabajar en verano. Tengo tanto que aprender, que crecer y tan poco tiempo.




sábado, 25 de octubre de 2014

la queremos tanto a la ingeniera

hace ya mucho tiempo, se deben estar por cumplir 3 años, estábamos con la que luego sería -y es- mi novia en esas charlas post que suele tener la gente que garcha lindo y se está conociendo.
debo aclarar, pero creo que a esta altura es redundante, que suelo tener índices de honestidad brutal muchas veces, sobre todo cuando estoy relajada y bajo la guardia de la continua vigilancia de mí misma para evitar decir burradas que puedan herir a una persona. bueno, esa vez fue una de esas veces en que bajé la guardia.
entre los besos y mimos, abrazadas las dos la miro y le digo:

-que bueno que dejaste a tu novia, digo, es un bajón y es triste tener que terminar una relación, pero la verdad, es que agradezco que lo hayas hecho (1).

ella me mira, se sonríe y me responde:
-y qué bueno que a vos te dejó la tuya, porque la verdad es que también te estoy disfrutando mucho!

right in the heart. por eso la queremos tanto a la ingeniera



(1). el fin de su relación fue antes de conocernos y el hecho de que conozcamos tiene más que ver con la lógica de la causalidad: ella me conoció porque se había separado. yo la conocí porque me habían "desvinculado" (pixie 2011) sentimentalmente.

lunes, 8 de septiembre de 2014

blues

mi novia sexy se fue de viaje.
por un tiempo.
largo.
y ando así

jueves, 5 de diciembre de 2013

you will think my love was really something good.



If i could reach the stars, i'd pull one down for you
shine it on my heart, so you could see the truth
that this love i have inside, is everything it seems
but for now i find, it's only in my dreams

that i can change the world
i would be the sunlight in your universe
you will think my love was really something good
baby, if i could, change the world
If i could be king, even for a day
i'd take you as my queen, i'd have it no other way
and our love will rule, in this kingdom we have made
till then i'd be a fool, wishin' for the day

Baby, if i could change the world

baby, if i could change the world...






Repasar el álbum por horas para vernos una y otra vez. Mirar tu selección de favoritas, confirmar que nos vemos muy bien juntas piel con piel. Pensar, sentir, tu cuerpo.


Escuchar esta canción en el colectivo y escucharla de nuevo en un loop infinito.


Mirar tu fotografía de perfil esperando que ya estés de vuelta. Poner de nuevo la canción y bailar mientras junto mis cosas. Reflexionar sobre qué es lo que me gusta tanto, darme cuenta y reir. you will think my love was really something good.


¿Qué hago todas las noches? Tratar de convencerte de que lo mejor del mundo es nuestro amor. Tener la seguridad de qué lo es. Comprar un autito a control remoto. Reir de nuevo cuando faltan pocos días. Emocionarme con la posibilidad de una pileta. Bailar.







miércoles, 4 de diciembre de 2013

el mostro

¿de qué sirve el amor si no se usa para construir un puente? no sirve de nada.
aun así, los amores existen, aunque sean inútiles y solo sirvan para declamarse a si mismos.
nunca como en todo este tiempo se me hizo patente la mentira detrás de la frase de que el amor de los padres es infinito. en algunos casos será, en otros no.
en muchos casos, quizás sea el mío, los padres quieren a sus hijos sólo y exclusivamente como prolongaciones de sí mismos y por lo tanto, todo lo que sus hijos hagan en contra de sus deseos lo sienten como una herida a ellos.
la tristeza de una horfandad que no es así, de un duelo sin muertos pero en donde hay deudos.
la tristeza de saber que el amor está, pero no alcanza, no cubre y no sirve.


miércoles, 27 de noviembre de 2013

nos siguen tirando abajo

209. Doscientas nueve.
ese es número de mujeres que murieron a causa de femicidios en Argentina en 2012. miro los números de la CSJN sobre homicidios dolosos en AMBA. Deformación profesional, filtro resultados y busco patrones.
durante el 2012 en CABA 3 mujeres fueron asesinadas con motivo de robo, en tanto que 7 hombres murieron por la misma razón. sin embargo, 7 mujeres fueron asesinadas por causas de problemas intrafamiliares, más del doble que por robo. casi la misma cantidad de hombres murieron por los mismos motivos. la mayor parte de los asesinos son hombres. al menos en el caso de las mujeres muertas, todos.
conclusión rápida y molesta: las mujeres debemos elegir mejor a nuestras parejas y amigos y alejarnos de los familiares violentos. tenemos más probabilidades de morir en nuestra casa que fuera de ella. Nuestro propio hogar se ha vuelto el infierno en donde no estamos seguras. Si antes a las mujeres se les recomendaba 2no andar sola por la calle" ahora se debería aconsejar lo contrario: mujer no vuelva a su casa, deambule todo lo posible, de lo contrario corre el riesgo de morir.
El sistema, siempre perverso, condenó a las mujeres al hogar diciéndole que en el afuera estaban los peligros. Como dice Virgine Despentes, nos educan para ser violadas, nos dicen: si salis de tu casa te puede pasar esto o aquello y va a ser tu culpa, porque vos decidiste salir de tu casa, por puta, por fácil, porque creiste que podías hacerlo. Sin embargo, nunca nos advirtieron que el peligro real estaba dentro de nuestras casas, con esos varones posesivos y patriarcales, inyectados en el discurso de la posesión y la fuerza, con una sexualidad casi animal, impulsiva y sin control, al que hay que perdonarle todo, o casi todo, porque "son hombres, no se pueden controlar". entonces, si salíamos y nos pasaba algo, somos putas, fáciles. ¿No me creen? lean los diarios. están ahí, en las primeras lineas de cualquier artículo sobre la desaparición de una niña/mujer. la sospecha de puta. pero cuando nos quedamos en casa, en ese lugar seguro de donde nunca tendríamos que haber salido somos culpables de encender esos instintos animales, de que los hombres maten por amor, del crimen pasional y de pobres tipos encerrados en su instinto de coger.
es decir, muchas salidas no tenemos no? si nos vamos afuera nos violan o nos matan (aunque esto no sería tan cierto según las estadísticas) o nos secuestran. si nos quedamos adentro nos matan. Pero por amor. ojo, no nos matan por cualquier cosa, nos matan por amor.
Muertas dentro de casa. con miedo, fuera de ella. queda claro que el mundo se puso peligroso pero por primera vez se torna evidente (aunque para algunas de nosotras lo haya sido antes) que volver a casa no es una opción.

http://www.eldiario.es/sociedad/vayas-sola-puede-pasar_0_184782228.html

Pd: yo no creo que la sexualidad masculina sea animal, ni violenta. Pero el problema es la premisa, compartida por muchas personas, de que los hombres "necesitan" descargar sus fluidos sexuales y que la violación sería casa de una inadecuada descarga de dicho deseo. Esto implica decir que si un hombre no puede coger por mucho tiempo de manera consentida o por medio del dinero, no va a aguantar más y va a tener que violar a una mujer. Y lo que implica esta afirmación es que la sexualidad masculina sería patológica e incontrolable. Los hombres no cogerían por placer, por gusto, por el goce sino porque no pueden evitarlo, no pueden evitar coger y si no lo hacen y no encuentran donde descargarse, tienen que tomar por la fuerza a una mujer, niño o niña y violarlo así poder saciar algo incontrolable en ellos. De ser cierta esa proposición -enunciada por muchos que justifican la existencia de burdeles clandestinos- la sexualidad masculina debería ser controlada por patológica. Deberíamos esterilizar a todos los tipos, castrarlos químicamente o generarles un sustituto mecánico del goce. Pero lo mejor, para la seguridad pública sería no dejar suelto a ningún hombre que no esté de novio, casado o en pareja, ya que los demás son peligrosos. Si esa proposición fuera cierta, todos los hombres son seres peligrosos, ya que nadie querría tener suelto a un psicópata que no puede controlarse; la violación no sería culpa de él sino de sus instintos.
Lo peor de todo, no es que yo lo escriba o que opine lo que opine en tanto mujer, sino que los hombres, los verdaderos sujetos insultados en esa frase, no se alcen frente a este tipo de estupideces. Porque conozco un monton de hombres que no andan violando mujeres cada vez que tienen una sequía extrema, solo lo pasan lo mejor posible. Nadie tiene necesidad de violar a nadie si no coge. Eso es mentira, pero será verdad en tanto los hombres no repudien los dichos de este tipo, que no salte el presidente de la camara y sus colegas a repudiarlo, que no le quiten su banca por considerar que lo que dice es apología del delito. Cada vez que un hombre calla frente a estas estupideces, hace que cobren sentido y sean reales.

viernes, 8 de noviembre de 2013

el perro del Hortelano

yo creo que lo peor no es el odio. no es el asco.
yo creo que lo peor es la ignorancia.
yo creo que lo peor es decir que amas sin limites, cuando no es verdad
yo creo que lo que más me duele es el cinismo.
yo creo que lo que peor que vi, de todo lo que vi, es que volví a palpar, a sentir, eso de que yo no tenía eso que me habría abierto las puertas.
por mujer, primero. por lesbiana, después.
por eso, desde acá, desde donde no me escuchan, les digo: pueden meterse su heteronormatividad en el orto.
ni roles de género, ni que ocho cuartos.
bien metidos.



lunes, 4 de noviembre de 2013

del asco

la fecha de la última publicación, el silencio siguiente y el hecho de que hoy vuelva a escribir son parte de la misma cosa. dos post que tienen relaciones de contigüidad espaciales, temporales y personales.
la pura de verdad es que, quien escribe estas líneas, siente en este momento una mezcla de una profunda paz, una tristeza enorme y una lastima en proporciones todavía no discernibles.
desde la última vez que escribí pasaron 5 meses en los cuales no se avanzó nada de nada, aunque parecía que sí. este fin de semana fue el momento en que todos nos volvimos a ver la cara y obvio, saltaron las diferencias entre lo que se entiende por un mensaje de texto y lo que es la relación personal.
tristeza porque sus expresiones causan mucho dolor. lastima porque siguen y seguirán viviendo en una casa de mentiras fabricadas con explicaciones adhoc, las cuales les han permitido vivir sin un dejo de culpa o responsabilidad los últimos 36 años.
darte cuenta de eso de tus padres es un golpe que es difícil de llevar. darte cuenta de que son incapaces, por acción u omisión, por dolor o miedo, por culpa o lo que sea de hacer la más mínima de las reflexiones sobre su comportamiento y como sus elecciones nos afectaron, me dio pena. no tanto las expresiones de mi madre sobre la lesbiandez en general, aunque aclaró que el asco que le daban las lesbianas no era asco por mi. no, claro, ella siente asco por las lesbianas, incapaces de criar hijos.
pero bueno, la paz tiene que ver con eso, con darme cuenta de que mis padres no van a salir nunca de ese lugar de comodidad, autoindulgencia y mentira. que mis viejos ya no podrán ser parte integral de mi vida, al menos por varios años. y que el supuesto proceso que tienen que hacer para poder "entenderme" en realidad es una fachada para no hacer nada y que, de la nada, nada hay.
por lo tanto, al autora de este blog, se declara libremente hija y familia de aquellos que supo elegir y construir, en donde los vínculos de sangre no importan y donde solo existe el habernos elegido y amado por sobre todas las cosas. esa es mi verdadera familia.
al acercarse otra marcha del orgullo, vuelvo a ratificar lo que alguna vez escribí por estos lares, que mi familia son mis amigos, aquellos que me eligen sin importarles nada más, y nada menos, que las intenciones de mi propio corazón. que mi familia es mi pareja, con quien elijo vivir.
todos tenemos aciertos y yo, por lo menos, estoy llena de errores. de muchos, ponele que el 99% de ellos, me arrepiento, de algunos otros no. porque fueron necesarios.
mi familia son mis amigos. mis padres serán siempre mis padres, pero desde ayer comenzó a transitarse una ruta separada y lejos de ellos. lo lamento profundamente, tengo la más grande de las tristezas. pero tengo la convicción de que no es capricho ni un mal amor lo que me guía, sino la necesidad de no compartir más con quienes me desprecian, quizás no a mi, sino a lo que soy.
yo no vivo más ahí adentro. no juego más con esas reglas. si ellos deciden quedarse en esa casa, es su decisión, no la mía.
hoy, quizás, comienzo a transitar ese sendero que muchos de los que me anteceden han caminado y que, confió, cada vez estará más desierto. el camino de los que han sufrido la peor de las segregaciones, la de sus propios padres. este es un sendero de una orfandad traicionera porque tenes padres, pero no están. a mi me gustaría que sea un camino corto y que nuestros caminos se vuelvan a cruzar. siento que es una esperanza vana y la dejo ahi, sin darle mucha más vida. eso no lo sabre. no tengo pretensiones de albur, porque no me sale. pero yo dejé de esperar de ellos ahora algo que no han podido resolver en años.
feliz con mi familia y en paz porque he brindado todas las posibilidades.


Pd: un aplauso para mi tía quien sí me abrazó y se alegro mucho por mi.

martes, 14 de mayo de 2013

out

bueno, ya pasó. tarde, dirán los mas ortodoxos que también clamarán por el método elegido. Oportuno, dirán aquellos que leen los tiempos en borras de café, cartas o astros. 
fue como me salió. es raro eso, porque en la idea que una tiene de si misma, se ve haciendo las cosas como quiere hacerlas, cuando en realidad muchas veces le salen como puede. me salió asi. sabía que no quería demorar más la cuestión, que si quería ir para el lado que quiero ir, era un paso grande que debía dar. 
entendía que, una vez dado ese paso, debía esperar que comenzara el de ellos. bastante más dificil que el mío en términos de experiencias propias y tradiciones. 
entendí que había dado un paso muy grande, uno de los mayores de mi vida emocional, y me gustaría, que pese a sus reticencias, fueran capaces de recibirme en la otra orilla. 
"tal vez están preparando el muelle" dijo para referirse a la demora. 
tal vez. 
no tiene el sabor de rito iniciático, tal vez porque mi rito fue mucho antes, más de 11 años antes, cuando yo di ese paso con quienes estaban más cerca de mi. 
ahora, el mundo se ha movido bajo sus pies. aunque, como dije en anterior post, siga estando en el mismo lugar que antes, pero algo ha cambiado para ellos. 
será ahora su tiempo. su paso. 
de este lado, de los que damos el paso y sin embargo seguimos en el mismo lugar que antes,  no hay mucho más que decir.
la vida misma.  


jueves, 9 de mayo de 2013

libélulas

la historia, como cualquier construcción humana, es subjetiva. esto quiere decir, lisa y llanamente, que la forma en la historia nos es relatada es parte del punto de vista de los sujetos que construyen colectivamente esa visión de la historia. lo que podríamos considerar como "objetivo" en la historia son los hechos en los que se basa su narración: la revolución francesa existió, pasó, aunque lo que podríamos interpretar es si fue una revolución de proletarios, de burgueses, de antimonárquicos, etc. 
esta historia se me ocurrió una noche en que trataba de dormir y pensaba en cosas para relajarme y entonces me acordé de la libélula. 
uds saben la libélula es un insecto famoso (Bernardo y Bianca) al que le tengo aprecio en dosis justas y un poco de asco cuando vienen en bandadas, como en el verano.
este relato tiene poco de verosimil aunque esté basada en hechos  que sí sucedieron. 
hace años alguien me dijo que había visto una remera en un escaparate (linda palabra) de una conocida marca de jeans, una remera que le gustaría para mi, que era para mi, porque parecía tener mi estilo. cuando nos encontramos, me llevó a ver esa remera y efectivamente, me gustó mucho y tenía mi onda. pero me negué a adquirirla por el elevado precio y creo también haberme negado a que ella la compre (no sé si ella tenía la intención, solo que yo me adelanté y le dije que no). 
cuando nos fuimos de la tienda voltee a ver la remera y creo recordar (pero por ahí es mentira) que le dije que era linda de verdad.
tiempo después, meses después, la relación con la persona que me había señalado la remera se terminó. tiempo después, meses después, nos juntamos a tomar un café con una muchacha que, por razones de lejanía, no había conocido en persona. para reconocernos, en el lugar que yo había seleccionado, le di indicaciones de cómo estaría vestida: jeans, camisa a rayas, sueter gris, saco largo beige y rulos. ella, que es medio parca, me indicó que iría como siempre va a trabajar. jeans, remera negra y una campera. 
remera negra con una libélula, dijo. 
siendo que yo llego primero a los lugares de reunión (en la mayoría de los casos analizados) me senté en una mesa de las de la vereda y me dispuse a tomar una cerveza (es sabido que el café es una excusa). miraba sin mirar, es cierto, mientras esperaba la llegada de la muchacha en cuestión y de otra convidada. 
la muchacha llegó -más no la otra convidada- y cuando me vio al bajarse del taxi dice haberme reconocido, yo no. 
llegó, dije, y se acercó a la mesa que ocupaba, me preguntó si yo era yo, a lo que -algo insegura de mi ser mismo- le respondí que sí. nos saludamos, la invité a sentarse y empezamos a recodar los santos y señas de las vestimentas.
-no vi tu saco, te reconocí por los rulos-
-ahh, pero si lo tengo puesto, y tu remera?-
y me mostró su remera negra. 
la remera era negra y tenía una libélula dibujada y como en toda historia que se precie de ser contada, era el mismo modelo (distinto color) que me habían recomendado como mi estilo meses, parecían muchos, atrás. 
nos quedamos charlando y cenando y no importa que sucedió más luego (unos meses después). 
la remera de la libélula nunca me la compré, sigo pensando que era muy cara. y los hechos son los hechos pero como aquí lo que importa es cómo se interpretan, lo que la noche de insomnio me deparó fue en la coincidencia entre la remera con libélula que me habían señalado como "para vos, muy tu estilo", que meses después conociera a una dueña de remera-libélula y que hoy esa remera y su dueña estuvieran a mi lado en la cama, durmiendo. 
quien iba a decir que le iba a terminar dando la razón: esa remera es definitivamente mi estilo. 

viernes, 3 de mayo de 2013

de eso que no se habla

de qué vamos a hablar, si de eso no se habla. 
de la tibieza en las mañanas, de la somnolencia con la que los pijamas son retirados para dar paso a multitud de abrazos y caricias. 
de qué vamos a hablar, si eso no se puede contar. 
de la lluvia de una ducha cayéndonos por la piel en la mañana todos los días. del refregar los cuerpos en un juego que tiene más de infantil y necesario que de erótico. 
de qué vamos a hablar, si no nos van a creer.
de las manos preparando el desayuno y las tostadas, el jugo de naranja y el café expresso. de la mesa puesta, de la bandeja a la cama. del diario en la puerta, del sol por la persiana. 
de qué vamos a hablar, si parece mentira 
que se pueda planchar o fratachar (qué más da) en bombacha y borcegos. o planear hasta el mínimo detalle el nudity weekend que nunca sale todo completo pero no importa. 

todo lo que me rodea es una pequeña ceremonia de celebración, de fiesta, de agasajo.

¿de qué vamos a hablar, entonces?